Conocer el supermercado y sus alimentos en la primera infancia no es un acto trivial, sino una experiencia profundamente formativa. En ese espacio cotidiano, el niño descubre un mundo organizado, lleno de colores, formas, aromas y sonidos que despiertan su curiosidad natural. El supermercado se convierte así en un aula viva donde comienza a construir nociones básicas sobre el entorno: qué cosas se comen, de dónde vienen, cómo se eligen y por qué forman parte de la vida diaria. Este primer contacto con los alimentos fortalece la relación entre el niño y su realidad inmediata, ayudándolo a comprender que su bienestar depende de lo que consume.
Desde el punto de vista del desarrollo, esta experiencia es especialmente valiosa. A los dos años, el niño se encuentra en una etapa clave para el lenguaje, la cognición y la socialización. Nombrar frutas, verduras, panes o lácteos amplía su vocabulario; observar diferencias de tamaño, textura y color estimula su pensamiento; y acompañar a un adulto en la compra refuerza el aprendizaje por imitación. Además, al ver cómo se eligen los alimentos, el niño empieza a formar hábitos saludables y una relación positiva con la comida, sentando bases que influirán en su salud futura.
Las situaciones de aprendizaje que a continuación planteamos pueden desarrollarse tanto en casa como en el aula de la escuela infantil.
1. El supermercado en casa 🛒
Actividad: Crear un supermercado con objetos reales o de juguete.
Materiales: Envases vacíos y limpios (leche, cereal, yogur), canasta o bolsa, mesa o estante.
Desarrollo:
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Colocar los productos como si fueran estantes.
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Invitar al niño a “comprar” alimentos.
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Nombrar cada producto: “Esto es una manzana”, “Aquí hay pan”.
Objetivo: Reconocer alimentos y simular situaciones cotidianas.
2. Clasificamos los alimentos
Actividad: Agrupar alimentos por categorías.
Materiales: Frutas y verduras reales o de juguete.
Desarrollo:
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Pedir al niño que coloque juntas las frutas y aparte las verduras.
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Nombrar colores y tamaños: “La manzana es roja”, “El plátano es grande”.
Objetivo: Desarrollar la observación y el pensamiento lógico.
3. Jugamos a elegir
Actividad: Elegir alimentos para una comida.
Materiales: Imágenes o alimentos reales.
Desarrollo:
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Preguntar: “¿Qué comemos hoy?”
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Permitir que el niño señale o elija.
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Reforzar con frases simples: “Elegiste arroz”.
Objetivo: Fomentar la toma de decisiones y el lenguaje.
4. Canciones y cuentos sobre alimentos 🎵📖
Actividad: Cantar canciones o leer cuentos relacionados con el supermercado.
Materiales: Libros infantiles, canciones con gestos.
Desarrollo:
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Nombrar alimentos mientras se señalan imágenes.
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Acompañar con gestos o sonidos.
Objetivo: Estimular la atención, el vocabulario y la memoria.
5. Cocinamos juntos 👩🍳
Actividad: Participar en la preparación de alimentos simples.
Materiales: Frutas, pan, utensilios seguros.
Desarrollo:
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Lavar frutas, mezclar ingredientes, observar.
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Explicar de forma sencilla: “Lavamos la manzana para comerla”.
Objetivo: Relacionar el alimento del supermercado con su consumo.
6. Bolsa mágica del supermercado
Actividad: Adivinar alimentos por el tacto.
Materiales: Bolsa opaca con frutas o envases.
Desarrollo:
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El niño introduce la mano y explora.
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Nombrar el alimento cuando lo saque.
Objetivo: Desarrollar la percepción sensorial y el lenguaje.
Estas actividades convierten la rutina del hogar en un espacio de aprendizaje lúdico, respetando el ritmo del niño y fortaleciendo su vínculo con los alimentos y la vida cotidiana.