"Se entiende por Atención Temprana el conjunto de intervenciones, dirigidas a la población infantil de 0 a 6 años, a la familia y al entorno, que tienen por objetivo dar respuesta lo más pronto posible a las necesidades transitorias o permanentes que presentan los niños con trastornos en su desarrollo o que tienen el riesgo de padecerlos. Estas intervenciones, que deben considerar la globalidad del niño, han de ser planificadas por un equipo de profesionales de orientación interdisciplinar o transdisciplinar". (Libro Blanco de la Atención Temprana, 2000).
En la Escuela Infantil Josefa Calles contamos con un equipo multidisciplinar formado por dos maestras de Educación Infantil, un maestro especialista en Pedagogía Terapéutica, una maestra de Lengua Extranjera, una especialista en psicomotricidad y una fisioterapeuta. Este equipo trabaja de manera coordinada con el objetivo común de acompañar y favorecer el desarrollo integral de cada niño.
Nuestro principal propósito es velar por el crecimiento global del niño desde un enfoque holístico, atendiendo de forma equilibrada a todas las dimensiones de su desarrollo.
La estimulación durante las primeras etapas de la vida resulta fundamental, ya que favorece el desarrollo de las capacidades físicas, psíquicas y sociales del niño. Una intervención temprana puede ayudar a prevenir o paliar dificultades motoras, déficits sensoriales y cognitivos, problemas de lenguaje o alteraciones en el desarrollo de las habilidades sociales. A través de la maduración fisiológica y de las experiencias significativas que el niño va adquiriendo, se promueven las conexiones neurológicas y los aprendizajes, pilares esenciales de su desarrollo.
Mi labor, como especialista en Pedagogía Terapéutica, consiste en ofrecer apoyo educativo ante las posibles dificultades de aprendizaje, centrando la intervención en cuatro ejes fundamentales:
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Área cognitiva: la intervención en esta área permite al niño comprender, relacionar y adaptarse a nuevas situaciones. Para ello, es necesario que viva experiencias que le ayuden a razonar, seguir instrucciones y desarrollar su pensamiento.
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Área motriz: relacionada con la capacidad de movimiento, desplazamiento y coordinación. El niño necesita explorar, tocar, manipular y experimentar con su propio cuerpo y con el entorno que le rodea.
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Área del lenguaje: se trabaja el desarrollo de la comunicación, reforzando las habilidades comprensivas, expresivas y gestuales.
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Área socioemocional: engloba experiencias que favorecen el bienestar personal, la seguridad emocional y la autoestima, así como la capacidad de relacionarse de manera positiva con sus iguales y con los adultos.
Para alcanzar estos objetivos, se presta especial atención a los siguientes aspectos:
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Integración sensorial: “Cuantas más experiencias sensoriales de calidad reciba el niño de su entorno o de su propio cuerpo, mayor será el aprendizaje y, por tanto, su relación con ambos” (Jean Ayres).
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Conducta adaptativa: trabajando la autonomía personal y el desarrollo de habilidades sociales.
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Procesos psicológicos básicos y funciones ejecutivas: actividades mentales complejas necesarias para planificar, organizar, guiar, revisar, regular y evaluar el comportamiento, permitiendo una adaptación eficaz al entorno y la consecución de metas (Bauermeister, 2008). Para su mejora se realizan actividades orientadas al desarrollo de la atención sostenida, la memoria, la flexibilidad cognitiva, el control inhibitorio, la coordinación, la motricidad, la observación y la concentración.
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Control emocional: ayudando al niño a identificar, comprender y regular sus emociones, así como a desarrollar una actitud positiva ante ellas.
Como bien se dice, el éxito es la suma de pequeños esfuerzos que se repiten día tras día.