A guardar

 

ACTIVIDAD: “RECOGEMOS DESPUÉS DE JUGAR”

 En la etapa de 0 a 3 años, cada acción cotidiana constituye una oportunidad de aprendizaje. Guardar y recoger los materiales después de cada actividad no es simplemente una norma de orden, sino una experiencia educativa fundamental que contribuye al desarrollo integral del niño.

En primer lugar, esta práctica favorece la adquisición de hábitos y rutinas, elementos esenciales en estas edades. Las rutinas proporcionan seguridad emocional, ya que permiten al niño anticipar lo que ocurre y comprender la secuencia de las actividades. Saber que después de jugar toca recoger les ayuda a estructurar el tiempo y el espacio.


Además, recoger potencia la autonomía. Aunque al principio necesiten acompañamiento, progresivamente los niños desarrollan la capacidad de participar activamente en el cuidado del entorno. Este pequeño acto fortalece su autoestima, pues se sienten competentes y parte activa del grupo.

También contribuye al desarrollo de la responsabilidad y el sentido de pertenencia. El niño aprende que los materiales son compartidos y que todos colaboran en su cuidado. Se fomenta así el respeto por los objetos y por los demás.

Desde el punto de vista cognitivo, clasificar, agrupar o colocar cada material en su lugar estimula habilidades como la atención, la memoria y la categorización. Incluso acciones simples como encajar piezas en una caja o colocar cuentos en una estantería implican coordinación óculo-manual y planificación motriz.

Por otro lado, mantener el espacio ordenado favorece un ambiente tranquilo y seguro, reduciendo riesgos y facilitando la concentración en futuras actividades.

En definitiva, en menores de tres años, recoger no debe entenderse como una obligación impuesta, sino como una actividad educativa guiada, adaptada a su nivel de desarrollo, presentada de forma lúdica y acompañada por el adulto como modelo. 

Para diferenciar bien ese momento podemos utilizar la canción:


 


1. Objetivos generales de etapa (RD 95/2022)

Relacionados con:

a) Conocer su propio cuerpo y el de los otros, sus posibilidades de acción y aprender a respetar las diferencias.
b) Observar y explorar su entorno familiar, natural y social.
c) Adquirir progresivamente autonomía en sus actividades habituales.
d) Desarrollar sus capacidades afectivas.
e) Relacionarse con los demás en igualdad y adquirir pautas elementales de convivencia.

 

2. Objetivos específicos de la actividad

  • Participar activamente en la recogida de materiales tras la actividad.
  • Iniciarse en hábitos básicos de orden y cuidado del entorno.
  • Desarrollar progresivamente la autonomía en acciones cotidianas.
  • Comprender consignas sencillas relacionadas con la recogida.
  • Clasificar objetos sencillos según criterio (tipo, color, tamaño).
  • Disfrutar de la colaboración en grupo.

 

3. Saberes básicos (Primer Ciclo)

Vinculados a las tres áreas del RD 95/2022:

Área 1. Crecimiento en armonía

  • Progresiva adquisición de hábitos relacionados con el bienestar y el cuidado del entorno.
  • Desarrollo de la autonomía en rutinas cotidianas.
  • Regulación progresiva del comportamiento en actividades compartidas.

Área 2. Descubrimiento y exploración del entorno

  • Exploración y manipulación de objetos.
  • Relaciones básicas de clasificación y agrupación.
  • Nociones espaciales básicas: dentro/fuera, arriba/abajo.

Área 3. Comunicación y representación de la realidad

  • Comprensión de mensajes orales sencillos.
  • Uso de gestos y lenguaje verbal para interactuar.
  • Participación en canciones o consignas relacionadas con la recogida.

 

4. Competencias clave (adaptadas a Infantil según RD 95/2022)

La actividad contribuye al desarrollo de:

  • Competencia personal, social y de aprender a aprender (iniciativa y autonomía).
  • Competencia en comunicación lingüística (comprensión de consignas).
  • Competencia matemática y en ciencia, tecnología e ingeniería (clasificación y organización espacial).
  • Competencia ciudadana (convivencia y cuidado del entorno).

 

5. Criterios de evaluación (Primer Ciclo)

Relacionados con las competencias específicas de las áreas:

  • Participa progresivamente en rutinas diarias con ayuda del adulto.
  • Muestra iniciativa en acciones relacionadas con el cuidado del entorno.
  • Comprende y responde a consignas sencillas.
  • Manipula, agrupa y organiza objetos según indicaciones.
  • Se relaciona con sus iguales en actividades compartidas.

La evaluación será global, continua y formativa, basada en la observación directa y registros anecdóticos.

 

6. Materiales

  • Cajas o contenedores accesibles y etiquetados (con pictogramas).
  • Juguetes variados (bloques, coches, muñecos, cuentos).
  • Estanterías a su altura.
  • Canción o señal auditiva para indicar el momento de recoger.
  • Refuerzo visual (cartel con imágenes del proceso).

 

7. Temporalización

  • Momento: Al finalizar cada actividad de juego libre o dirigido.
  • Duración: 5-10 minutos.
  • Frecuencia: Diaria (integrada en la rutina del aula).
  • Tipo de actividad: Rutina estructurada con acompañamiento progresivamente decreciente del adulto.

 

8. Metodología

  • Modelado por parte del adulto.
  • Consignas claras y breves.
  • Refuerzo positivo.
  • Presentación lúdica (canción de recoger).
  • Adaptación al nivel madurativo individual.

 

Coordinación óculo manual

 

Antes de comenzar debéis conocer las medidas de seguridad que recomendamos y es conveniente dedicarles unos minutos antes de plantear cualquier actividad. Pulsa sobre:

Medidas de seguridad de las actividades.

 

En la etapa infantil, el desarrollo motor y neurológico vive un momento de extraordinaria expansión. El niño comienza a afinar sus movimientos, mejora su equilibrio y consolida la marcha. En este contexto, los juegos de coordinación óculo-manual que implican dirigir una pelota no son simples actividades recreativas, sino auténticas experiencias de aprendizaje integral.

Situación de aprendizaje

Título: “Encestamos la pelota”
Edad: 2–3 años (adaptable a 1–2 con modificaciones)

 


Estos juegos favorecen la maduración de la coordinación entre la vista y el movimiento de las manos. Cuando el niño intenta empujar, lanzar o rodar una pelota hacia un objetivo, está integrando información visual con planificación motriz. Este proceso fortalece conexiones neuronales fundamentales para aprendizajes posteriores como el dibujo, la escritura o la manipulación de objetos pequeños.

Además, dirigir una pelota implica control postural, equilibrio y ajuste de la fuerza. El niño aprende, a través del ensayo y error, a regular la intensidad del movimiento y a anticipar trayectorias. Este ajuste progresivo potencia la autonomía y la confianza en sus propias capacidades.

Por último, en coherencia con el enfoque competencial promovido por la LOMLOE, estas situaciones de aprendizaje permiten integrar el desarrollo físico, cognitivo y social de manera globalizada y significativa.

Situación de aprendizaje

Título: “Llevamos la pelota al color...”
Edad: 2–3 años



Situación de aprendizaje

Título:Las manzanas de Newton
Edad: 2–3 años

1. Objetivos generales (etapa, vinculados al RD 95/2022)

La propuesta contribuye a desarrollar capacidades que permitan a los niños y niñas:

  • a) Conocer su propio cuerpo y el de los otros, así como sus posibilidades de acción.
  • b) Observar y explorar su entorno familiar, natural y social.
  • c) Adquirir progresivamente autonomía en sus actividades habituales.
  • d) Desarrollar sus capacidades afectivas.
  • e) Relacionarse con los demás en igualdad y aprender pautas elementales de convivencia.

 

2. Objetivos específicos de la actividad

  • Mejorar la coordinación óculo-manual al dirigir la pelota hacia un objetivo.
  • Ajustar la fuerza y la direccionalidad del movimiento.
  • Desarrollar la motricidad gruesa y el control postural al mover la caja.
  • Comprender relaciones causa-efecto (si dirijo bien la pelota, entra en el agujero).
  • Favorecer la atención sostenida y la persistencia ante el reto.
  • Respetar turnos y normas básicas del juego.

 

3. Saberes básicos (según áreas del RD 95/2022)

Área 1: Crecimiento en armonía

  • El cuerpo y sus posibilidades motrices.
  • Coordinación y control progresivo de habilidades manipulativas.
  • Autonomía en acciones cotidianas.

Área 2: Descubrimiento y exploración del entorno

  • Relaciones espaciales básicas (dentro–fuera, cerca–lejos).
  • Experimentación con objetos y materiales.
  • Relaciones de causa-efecto a través de la acción.

Área 3: Comunicación y representación de la realidad

  • Comprensión de consignas sencillas.
  • Uso del lenguaje oral para expresar acciones (“dentro”, “fuera”, “más fuerte”).
  • Expresión de emociones vinculadas al logro y la frustración.

 

4. Competencias clave (adaptadas al primer ciclo)

La actividad contribuye al desarrollo inicial de:

  • Competencia en comunicación lingüística (CCL): comprensión y uso de vocabulario espacial básico.
  • Competencia matemática y en ciencia, tecnología e ingeniería (STEM): experimentación con trayectorias, fuerza y relaciones espaciales.
  • Competencia personal, social y de aprender a aprender (CPSAA): autonomía, autorregulación y perseverancia.
  • Competencia ciudadana (CC): respeto de normas y turnos.

 

5. Criterios de evaluación (primer ciclo)

  • Muestra progresivo control en la coordinación de movimientos para dirigir objetos.
  • Explora activamente objetos, probando distintas posibilidades de acción.
  • Ajusta progresivamente la fuerza en función del objetivo.
  • Comprende y responde a consignas sencillas relacionadas con la actividad.
  • Participa en el juego respetando pautas básicas de convivencia.

La evaluación será global, continua y formativa, basada en la observación directa y el registro anecdótico.

 

6. Materiales

  • Caja resistente con agujero central (adaptado al tamaño de la pelota).
  • Pelotas blandas de tamaño medio.
  • Cinta adhesiva para marcar distancia (opcional).
  • Alfombra o espacio delimitado seguro.

Adaptaciones:

  • Agujero más grande para 1–2 años.
  • Introducir variaciones de distancia o tamaño para mayor dificultad en 2–3 años.

 

7. Temporalización

  • Duración: 10–15 minutos por sesión.
  • Frecuencia: 1–2 veces por semana.
  • Momento: Dentro de la rutina de psicomotricidad o juego dirigido.

Se recomienda realizar la actividad en pequeño grupo (4–6 niños) para favorecer la participación activa y la atención individualizada.

 

Recuerda:

La seguridad y el bienestar de los niños y niñas menores debe ser siempre una prioridad.

1.       Supervisión constante:
El niño debe estar acompañado en todo momento por un adulto responsable que supervise la actividad de forma directa, evitando cualquier situación de riesgo.

2.       Prevención de atragantamientos:
Todos los materiales utilizados deben tener un tamaño superior a 3 cm de diámetro y 6 de largo,

3.       Materiales seguros y no tóxicos:
Utilizar exclusivamente materiales homologados

4.       Higiene antes y después de la actividad:
Lavar las manos del niño antes de comenzar y al finalizar la actividad, evitando que se toque los ojos, la boca o la nariz mientras manipula los materiales.

5.       Adecuación del entorno:
Realizar la actividad en un espacio seguro, limpio, bien ventilado y libre de objetos pequeños, punzantes o peligrosos.

6.       Uso de ropa adecuada:
Proteger la ropa del niño con un babero o delantal y evitar prendas con cordones, capuchas o elementos que puedan engancharse.

Importante:

El adulto debe valorar en todo momento si la actividad es adecuada a la edad y al nivel de desarrollo del menor. En aquellos niños en los que predomina la exploración oral y existe un mayor riesgo de atragantamiento, es necesario extremar las precauciones, especialmente en los puntos 2 y 3. En estos casos, es preferible no realizar la actividad o adaptarla utilizando materiales completamente seguros y adecuados. Ante cualquier duda, se recomienda consultar con un especialista.