Cada niño es único y diferente. Esta afirmación resume fielmente todo lo aprendido a lo largo de los años de experiencia ejerciendo como docente.
Desde su nacimiento hasta la edad adulta, los niños atraviesan una serie de cambios biológicos, físicos, emocionales, psicológicos y sociales que conforman las distintas etapas del desarrollo. Durante su paso por la escuela infantil, se encuentran inmersos en la etapa infantil, un periodo en el que los avances y progresos se producen de manera especialmente rápida y significativa.
Nuestra intervención educativa se fundamenta en un enfoque holístico de la primera infancia, abordando el desarrollo del niño de forma global e integrada. Para ello, trabajamos de manera conjunta las siguientes áreas del desarrollo:
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Desarrollo socioemocional
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Desarrollo de la comunicación y el lenguaje
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Desarrollo motor
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Desarrollo cognitivo
Algunos niños pueden presentar dificultades de aprendizaje en una o varias de estas áreas, siendo la más frecuente la relacionada con la comunicación y el lenguaje. La intervención en todas ellas favorece el desarrollo integral del niño, por lo que nuestro objetivo es ofrecer experiencias de aprendizaje enriquecedoras que le ayuden a conocerse a sí mismo y al entorno que le rodea.
Principios del aprendizaje
Para que el aprendizaje sea significativo, compartimos una serie de orientaciones basadas en nuestra experiencia docente, que facilitan y potencian dicho proceso:
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Aprendizaje basado en el juego, siempre acorde al momento evolutivo del niño. El juego favorece:
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experiencias lúdicas y motivadoras,
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el autoconocimiento,
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la asimilación de normas y reglas,
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las relaciones sociales,
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y el desarrollo de la comunicación.
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La sorpresa: dotar de emoción a las actividades es un gran aliado del aprendizaje. El factor sorpresa capta la atención y despierta el interés del niño.
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Variedad: ofrecer propuestas diferentes y novedosas, evitando la monotonía y abordando un mismo aprendizaje desde distintas perspectivas.
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Respeto a los tiempos: es fundamental dar al niño el tiempo necesario para procesar la información y elaborar una respuesta.
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Participación activa: el niño es el eje del proceso de enseñanza-aprendizaje. Para que sea protagonista, debe estar implicado y motivado.
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Partir de los intereses del niño: mediante la observación de su actividad diaria y la experimentación con diversas propuestas, podemos identificar aquello que genera una emoción positiva. De este modo, se facilita la atención sostenida y el aprendizaje se vuelve más significativo.
Si tienes inquietudes sobre el desarrollo de tu hijo o hija, no dudes en consultar con el personal docente de la escuela. Estamos aquí para acompañaro