--Neurodiversidad.

Como hemos mencionado en la introducción, cada niño es único y diferente. Todos los cerebros humanos son distintos. Aunque existen formas neurológicas más frecuentes (lo que se conoce como desarrollo neurotípico), también existen otras menos comunes. El término diversidad funcional hace referencia a que en la sociedad hay personas con capacidades o funcionalidades diversas. En nuestra escuela encontramos niños con diferentes formas de pensar, cuyas estructuras mentales se conectan de manera distinta.

Son muchas las teorías que apuestan por la existencia de distintos tipos de inteligencia. La investigación de Howard Gardner, a través de su modelo de entendimiento de la mente, ha logrado identificar y definir hasta ocho tipos diferentes, entre ellos:

  • Lingüístico-verbal

  • Lógico-matemática

  • Visual-espacial

  • Musical-auditiva

  • Corporal-kinestésica

  • Interpersonal

  • Intrapersonal

  • Naturalista

Desde enfoques posteriores, también se han incorporado otras dimensiones como la inteligencia emocional, existencial, creativa o colaborativa.

Se suele utilizar el término neurodivergente para referirse a personas con dificultades como la dislexia, el trastorno por déficit de atención con o sin hiperactividad (TDAH) o el trastorno del espectro autista (TEA). Cabe destacar que no se trata de ninguna enfermedad. Son personas que pueden presentar dificultades en la adquisición y el desempeño de determinadas habilidades intelectuales, motoras o sociales. Sin embargo, también pueden poseer habilidades asombrosas, a veces aún por descubrir, como una gran capacidad de memorización (especialmente visual), facilidad para el orden, una atención especial a estímulos que pasan inadvertidos para la mayoría de las personas, o una gran capacidad para adquirir conocimientos sobre temas específicos.

Sin duda, entre sus mayores virtudes destacan la honestidad, la nobleza, la sinceridad, la lealtad o la ausencia de maldad, entre otras. Las dificultades, con tiempo y esfuerzo, pueden superarse o compensarse.

La sociedad está cambiando, y lo observamos día a día. Las comunidades están cada vez más conectadas, y personas de diversas culturas, creencias y condiciones conviven en armonía. Existe una mayor concienciación a todos los niveles, y la escuela no es una excepción. La corriente actual es integradora, inclusiva y compensadora de las desigualdades.

Todos somos diferentes.
Todos somos valiosos.

Un niño necesita:

  • Que le enseñen a quererse tal y como es, que lo comprendan y le ayuden a entenderse.

  • Familias implicadas, con iniciativa para aprender continuamente y con mucha paciencia.

  • Apoyo educativo específico y, cuando sea necesario, ayuda especializada.

  • Que se le exija de manera adecuada y no se le dé todo hecho.

  • Mucho apoyo y mucha aceptación.

La familia es la principal fuente de apoyo y aprendizaje para el niño.

Lo importante es ser feliz.



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