Cuantificadores

El aprendizaje temprano de los cuantificadores básicos como “uno”, “poco” y “muchos” constituye un pilar fundamental en el desarrollo cognitivo y lingüístico de los niños menores de tres años. En esta etapa, los niños se encuentran en pleno proceso de construcción del lenguaje y de comprensión del mundo que los rodea a través de la exploración sensorial y la interacción directa con los objetos.

La comprensión de estos cuantificadores favorece el desarrollo del pensamiento lógico-matemático temprano, ya que permite a los niños establecer comparaciones simples de cantidad. Antes de comprender los números de manera formal, los niños necesitan diferenciar entre una unidad, una pequeña cantidad y una gran cantidad. Este proceso sienta las bases para aprendizajes matemáticos posteriores más complejos.

También se potencia el desarrollo del lenguaje comprensivo y expresivo. Cuando el adulto verbaliza situaciones cotidianas —por ejemplo, “hay un juguete”, “queda poca agua”, “hay muchos bloques”— el niño comienza a asociar palabras con experiencias concretas, fortaleciendo su vocabulario y su capacidad de comunicación.



 

 

 

🧸 Actividad: “La cesta mágica”

🎯 Objetivo

Que el niño comprenda la diferencia entre uno y muchos mediante la manipulación y el juego.

 

🧺 Materiales

  • 1 cesta o caja
  • Pelotas , bloques o muñecos  (8–10 unidades)
  • 2 platos o recipientes

 

🪄 Desarrollo de la actividad

1️ Presentación

Coloca todos los objetos dentro de la cesta.

Di con entusiasmo:
👉 “¡Mira! Aquí hay muchos bloques!”

Exagera el tono y abre los brazos para reforzar el concepto “muchos”.

 

2️ Concepto “UNO”

Saca solo uno y colócalo en un plato.

Di:
👉 “Aquí hay UNO.”
(Levanta un dedo
️)

Invita al niño a repetir:
— “¿Cuántos hay?”
— “Uno.”

 

3️ Concepto “MUCHOS”

Ahora coloca varios objetos en el otro plato.

Di:
👉 “Aquí hay MUCHOS.”
(Abre los brazos mostrando cantidad)

 

4️ Juego activo

Pide al niño:

  • “Dame uno.”
  • “Dame muchos.”
  • “Pon uno en la caja.”
  • “Pon muchos en el plato.”

Si se equivoca, modela sin corregir negativamente:
“Este es uno… vamos a buscar muchos.”

 


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🎯 Objetivos generales

  1. Desarrollar la comprensión de los cuantificadores básicos “uno” y “muchos” mediante la manipulación y la observación.

  2. Favorecer la iniciación del pensamiento lógico-matemático en situaciones concretas y significativas.

  3. Potenciar la expresión verbal y la interacción comunicativa del niño.

  4. Fomentar la exploración y el juego simbólico como estrategia de aprendizaje.

📝 Objetivos específicos

  • Identificar y diferenciar la cantidad “uno” de “muchos” en objetos concretos.

  • Responder a preguntas simples sobre cantidad: “¿Cuántos hay?”

  • Seguir instrucciones sencillas relacionadas con cantidades: “dame uno” / “dame muchos”.

  • Manipular objetos para clasificar según la cantidad, desarrollando coordinación y motricidad fina.

📚 Saberes básicos

  • Conceptos de cantidad: uno, pocos, muchos.

  • Asociación de palabras con cantidad de objetos.

  • Uso de gestos y señales visuales para reforzar el aprendizaje (un dedo = uno, brazos abiertos = muchos).

  • Principios básicos de clasificación y agrupación de objetos.

🏆 Competencias

  • Competencia matemática temprana: Identificación de cantidades y clasificación de objetos.

  • Competencia lingüística: Uso del lenguaje para describir cantidades y seguir instrucciones.

  • Competencia social y emocional: Colaboración y respeto por turnos durante el juego.

  • Competencia motriz: Manipulación de objetos, coordinación ojo-mano y desarrollo de la motricidad fina.

✅ Criterios de evaluación

  • El niño reconoce correctamente “uno” y “muchos” al observar los objetos.

  • Responde de manera adecuada a preguntas sobre cantidad (“¿cuántos hay?”).

  • Cumple las instrucciones relacionadas con cantidades durante el juego.

  • Participa activamente en la actividad, mostrando interés y curiosidad.

  • Utiliza palabras o gestos para comunicar cantidad de manera espontánea.


⏱ Temporalización

5–10 minutos (según atención del niño).

 

Recuerda:

La seguridad y el bienestar de los niños y niñas menores debe ser siempre una prioridad.

1.       Supervisión constante:
El niño debe estar acompañado en todo momento por un adulto responsable que supervise la actividad de forma directa, evitando cualquier situación de riesgo.

2.       Prevención de atragantamientos:
Todos los materiales utilizados deben tener un tamaño superior a 3 cm de diámetro y 6 de largo,

3.       Materiales seguros y no tóxicos:
Utilizar exclusivamente materiales homologados

4.       Higiene antes y después de la actividad:
Lavar las manos del niño antes de comenzar y al finalizar la actividad, evitando que se toque los ojos, la boca o la nariz mientras manipula los materiales.

5.       Adecuación del entorno:
Realizar la actividad en un espacio seguro, limpio, bien ventilado y libre de objetos pequeños, punzantes o peligrosos.

6.       Uso de ropa adecuada:
Proteger la ropa del niño con un babero o delantal y evitar prendas con cordones, capuchas o elementos que puedan engancharse.

Importante:

El adulto debe valorar en todo momento si la actividad es adecuada a la edad y al nivel de desarrollo del menor. En aquellos niños en los que predomina la exploración oral y existe un mayor riesgo de atragantamiento, es necesario extremar las precauciones, especialmente en los puntos 2 y 3. En estos casos, es preferible no realizar la actividad o adaptarla utilizando materiales completamente seguros y adecuados. Ante cualquier duda, se recomienda consultar con un especialista.